Pocas cosas quedan por decir del 'Fin de ciclo' blaugrana inventado por Frédéric Hermel. El mote de dicha teoría se ha convertido en algo humorístico y ahora muy poca gente se cree tal milonga. Yo no conozco a nadie, ¿y vosotros?
Es muy fácil decirlo ahora pero en su momento (temporada 2009/2010) había muchos seguidores de esta corriente argumental, en especial en la capital. Zlatan Ibrahimovic era el delantero centro del Barça y Mourinho, como entrenador del Inter, empezó a labrar su leyenda en el Real Madrid tras eliminar al club blaugrana de la Champions a las puertas de la gran final del Bernabéu.
Pero el Barça continuó ganando, y lo que es más importante, continuó siendo fiel a su filosofía de juego con su libreto de estilo personal y único. Messi seguía a lo suyo, con su progresión meteórica, Xavi manejaba como quería los partidos y el equipo se iba llenando de matices 'made in' Pep Guardiola. Habrá quien sólo valore los ciclos por los títulos y estos mismos tuvieron que callarse tras una cosecha incontestable: Supercopa de Europa, Supercopa de España, Mundialito y Liga.
No estamos hablando de un ciclo, hablamos de una dinastía. Ahora toca recoger los frutos de mucho esfuerzo y sacrificio en una idea: la gente de casa es el futuro. Visualizar el futuro ayuda y refuerza el trabajo diario porque tienes una meta, sabes a dónde quieres ir, y el FC Barcelona tiene muy claro el camino para seguir cosechando éxitos.
En Can Barça el estilo de juego viene determinado por los jugones del medio campo, pues bien, este es, a día de hoy, el cambio generacional del núcleo creativo del juego azulgrana: Xavi (31 años), Iniesta (27 años), Cesc (24 años), Thiago (20 años) y Sergi Roberto (19 años). Futuro asegurado sin mencionar que Leo Messi tiene 24 años.
A mí me tocó vivir muy de cerca la moda del 'Fin de ciclo', tan de cerca que decidí titular así el blog sin saber muy bien el por qué ni a dónde quería ir a parar. Aún no lo sé muy bien pero sin duda es un mote que refleja claramente la guerra de trincheras en que se ha convertido esto del periodismo deportivo, cualquier barbaridad vale.
Además, en esa época vivía en Madrid y conocí a Frédéric Hermel.
El 9 de diciembre de 2009 el Barça jugaba su último y transcendental partido de la liguilla de grupos de la Champions contra el Dinamo de Kiev. Los ucranianos se adelantaron pronto en el marcador pero el 'Pep team' remontó el 1-0 inicial con un gol de Xavi y con un golazo de falta ejecutado por Messi en el tramo final del partido.
En la rueda de prensa post partido de Guardiola, unos periodistas ucranianos, muy sensibilizados con el tema lingüístico, le preguntaron sobre el por qué del uso del catalán en las comparecencias de prensa. Pep no se cortó ni un pelo y contestó sin tapujos: "Es nuestra lengua. Somos un país con una lengua propia y cuando salimos (de Catalunya se entiende), los que la usamos, la hablamos".
Estas palabras del entrenador catalán no sentaron nada bien en muchos medios de comunicación, como por ejemplo Telemadrid, y le llovieron críticas y palos por todas partes. En ese momento de incomprensión absoluta decidí escribir un artículo sobre tal conflicto:
Respeto para Pep
"Hay historiadores reputados que consideran a Catalunya como un país antes de la invasión de las tropas de Felipe V en 1714, otros, igual de reputados, solamente como un satélite de la Corona de Aragón. Unos y otros nos aportarían, hasta aburrirnos, documentos y opiniones contrapuestas que justificarían sus decisiones.
El Sr. Guardiola contesta en el idioma que le preguntan y con más razón si es el suyo materno. ¿Dónde está la polémica, que dijera el término país? ¿Habló en algún momento de independencia o de Estado catalán? ¿Por qué cuando se usa el término “País Vasco”, en los medios de comunicación, se ve con toda normalidad y cuándo se habla de Catalunya como país se arma tanto estruendo?
Guardiola ha hecho gala siempre de una educación exquisita. Su bandera es la humildad forjada en la cordialidad y el respeto hacia los demás. Ha defendido la camiseta española 47 veces con mucho orgullo y hasta ha ganado una medalla de oro en Barcelona ’92. No se confundan, Pep no se dedica a predicar un mensaje independentista, para él lo más importante es el partido siguiente.
Dejemos a los políticos e historiadores que arreglen los temas que les atañen y al Sr. Guardiola déjenle en paz con temas extradeportivos que no tocan. Admiremos su sabiduría futbolística, su estilo dentro y fuera del campo, y reconozcamos que es el único entrenador de nacionalidad española, y además catalán, que ha ganado el triplete".
Se lo enseñé a Frédéric y le gustó, pero no le hizo nada de gracia lo de "además catalán" de la última frase.
El Barça i en Messi tenen corda per temps
ResponderEliminarSubject: Rv: Carta de Messi a un diari argentí, val la pena llegir-la
BUENA CARTA DE MESSI (aunque no seas del Barça ni aficionado al fútbol, merece la pena)
Lee la carta que envió Messi al pueblo argentino tras las fuertes críticas en su contra
Sorprendente. Lionel Messi escribió una carta abierta a todo el pueblo argentino, tras el amargo empate ante Colombia la semana pasada. Te invito a que la leas con atención:
“Escribo esta carta, con los oídos todavía llenos de los silbidos, que recibiera el día del empate con Colombia, y pienso que no me queda más remedio que dirigir estas letras a la población argentina.
Se supone que soy el mejor del mundo. ¿Quién lo supone? No lo tengo claro. ¿Qué significa ser el mejor del mundo? Tampoco lo sé.
Sólo sé que soy un jugador de fútbol al que le ha ido bien. También conozco, y recuerdo mi historia.
De muy chico comencé a jugar al fútbol. No tuve más infancia que la del esfuerzo y el sacrificio para llegar hasta dónde yo sabía que quería llegar. En el medio sucedió lo impensado: mi físico no se desarrollaba de modo tal que pudiera jugar como profesional. La única solución era un tratamiento muy costoso, fuera del alcance de mi familia. Busqué apoyos en la Argentina, mi país, pero no los encontré. Con mis padres golpeamos puertas en vano. Nadie quería arriesgar en un pequeño niño. Incluso River me cerró sus puertas, pensando que no valía la pena.
En ese momento un club extranjero se interesó por mí. Puso tiempo, dinero, médicos. Contuvo a mi familia para que estuvieran cerca de mí. Sin apurar los tiempos me formaron, y por último comencé a jugar. Con organización y trabajo no saltearon ninguna etapa. Ese club era el Barcelona.
Recién allí en la Argentina advirtieron que se perdían la posibilidad de un jugador, y ni lerdos ni perezosos se apuraron a concertar un partido especial de la selección argentina juvenil para evitar que yo jugara para España. Bien por Argentina.
Ahora, cada vez que juego para mi país, y conste que por ejemplo en esta Copa América he donado todo lo que cobré a obras de beneficencia, toda la responsabilidad cae sobre mí. ¿Olvidan que el fútbol es un juego de equipo? ¿Creen que las cosas pasan por arte de magia? ¿No entienden que el fútbol, como todos los deportes, es una cuestión de ganar unos pocos segundos al contrario? Hoy ya no se puede improvisar…
Quieren que Argentina juegue como un equipo local, pero no quieren el trabajo y la organización del club. Quieren que pasen cosas iguales, haciendo cosas distintas.
Sin trabajo y organización no hay modo de llegar al éxito. Ni en el fútbol, ni en ningún aspecto de la vida. A los argentinos parece no importarles nada, comerse una y otra vez a sus ídolos. No les importó endiosar una y otra vez a Maradona, con el objetivo de poder revolcarlo a continuación. ¿Y ahora siguen conmigo?
Me duele decirlo: amo a la Argentina, pero estoy cansado de los argentinos. Estoy cansado de dar explicaciones porque haya quien crea que soy el mejor del mundo. Estoy cansado de que me comparen con Maradona, o con cualquier otro. Me endiosan y después pretenden que me haga cargo de ello. Estoy cansado de que le falten el respeto a mis colegas cuando me comparan con ellos. Estoy cansado de que no entiendan que soy uno más, que cada día se levanta pretendiendo hacer bien las cosas.
Si los argentinos se dieran cuenta de que, más que exigirme milagros a mí, debieran exigir trabajo y organización a sus dirigentes, empezando por los del fútbol, las cosas podrían mejorar. Si no, no importa. Pero a mí y a mi familia déjennos tranquilos”.
Adéu