El Olympiacos ha hecho historia, llegó a la Final Four como el último en discordia y se ha llevado el máximo cetro continental superando a los dos grandes favoritos: CSKA y Madrid.
Tras la gloriosa época del Maccabi (2004 y 2005) otro conjunto se apunta a la moda de ganar dos Euroligas de forma consecutiva, algo quimérico e impensable en un baloncesto europeo dónde la igualdad es máxima.
La segunda consecutiva y la tercera en la historia de un club que, en la última década, ha vivido a la sombra del Panathinaikos, su máximo rival. Ahora las tornas han cambiado.
Todo parecía decidido al finalizar el primer cuarto, los hombres de Laso empezaron rayando la perfección con su habitual juego vertiginoso y bombardeando la canasta rival sin parar con un altísimo acierto desde la línea de triple. Torbellino "non stop" hasta llegar al 10-27 y con Rudy liderando el cotarro.
Una vez llegados a este punto, a partir del segundo periodo, empezó la clase magistral de Bartzokas con una espléndida gestión de su plantilla y poniendo en práctica una defensa infernal en la que Hines maravilló hasta límites insospechados, tal y como hizo en semifinales. Pero Antic anotó un triple inverosímil (13-27) y a partir de ahí el coraje y el corazón del conjunto heleno entró en acción.
Poco a poco el Olympiacos fue recortando las distancias, los tiradores del Madrid ya no encontraban buenas situaciones de tiro y en el poste bajo, Hines, con su 1´98, era el jefe absoluto, y ni siquiera los 2'17 de Begic intimidaron al jugador total (Hines).
Se llegó al descanso con 37-41 para el 'Laso Team', y aunque Spanoulis estaba desaparecido en combate, Law le cubrió bien las espaldas en su ausencia.
Todo estaba en el aire y en la reanudación Spanoulis decidió que ya había llegado su momento: tres triples consecutivos al iniciar el tercer periodo para empezar a meter el miedo en el cuerpo de los madrileños. Rudy no se rendía, ni mucho menos, y continuó con su particular recital, aunque tan sólo le apoyaban Sergio Llull y el Chacho. Suárez-Begic-Slaughter-Mirotic-Reyes... todos ellos cayeron en las redes de la espectacular defensa de Bartzokas.
Aún así se llegó al último periodo con empate 61-61, y por increíble que parezca, los griegos anotaron 40 puntos en 10 minutos para acabar llevándose la final por 100-88.
Laso puso toda la carne en el asador al inicio del último periodo mientras su rival se guardó a Spanoulis en los dos primeros minutos del desenlace. La jugada le salió perfecta al míster heleno, porque de esta manera su máxima estrella pudo descansar, coger energía, y mientras, los hombres en pista respondieron a las mil maravillas con una estupenda circulación de balón y triples providenciales. Sloukas y Perperoglou no fallaron y el Madrid empezó a ir a remolque.
Jaycee Carroll, el gran ausente de la Final Four, apareció con un triple marca de la casa para aproximar a su conjunto (70-67) pero la respuesta de Perperoglou fue instantánea (73-67), los helenos estaban "on fire" y un triple desde casi el medio campo de Vassilis Spanoulis acabó de rematar al favorito.
La clave de la final estuvo en la defensa de Bartzokas, con Hines impartiendo justicia, y en un ataque espectacular con una espléndida circulación de la pelota gracias al comandante Spanoulis. Hasta seis jugadores del Olympiacos acabaron con dobles dígitos en anotación: Law (20p), Spanoulis (22p), Hines (12p), Antic (10), Perperoglou (10) y Sloukas (11). Por parte del Madrid tan sólo lo consiguieron tres: Rudy (21p), Llull (14p) y Chacho (17p).
El Madrid echó en falta a Mirotic y Carroll y volvió a evidenciar que necesita un pívot de garantías.
Ríndámonos al actual dominador del viejo continente: OLYMPIACOS.
