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viernes, 9 de agosto de 2013

Popovich y Pascual / Spoelstra y Laso


En la final de la NBA y de la ACB 2013 se vislumbraron ciertos paralelismos entre ambos enfrentamientos: San Antonio Spurs vs Miami Heat / FC Barcelona vs Real Madrid.

Barça y Spurs, bajo la dirección de dos estrategas de mucha altura (Popovich y Pascual), demostraron una competitividad máxima con sus estrellas superando la treintena y con las fuerzas mermadas tras una temporada dura, larga y que pasó factura al físico de dos conjuntos castigados por las lesiones (Ginobili y Navarro). Madrid y Miami, todo lo contrario, dos equipos sobrados de potencia, físico y dirigidos por dos hombres (Spoelstra y Laso) que viven a la sombra de sus jugadores: Lebron-Wade-Bosh-Allen / Llull-Chacho-Rudy-Reyes.


Miami y Madrid eran los favoritos y cumplieron con el pronóstico, pero antes de levantar la copa tuvieron que sufrir y vivir situaciones límite, ambos contra las cuerdas del cuadrilátero supieron reaccionar y sobreponerse a una muerte inesperada (con la ayuda de la inestimable Diosa Fortuna).

Spoelstra y Laso gestionaron a la perfección el factor psicológico, sus hombres no se derrumbaron cuando todo parecía perdido y consiguieron sacar la cabeza del agua para alzarse con el triunfo final.

En el primer partido de la final de la ACB (el más importante para los entendidos en un enfrentamiento a cinco duelos) el triunfo estaba en las manos del Barça, a pocos instantes para la conclusión, los blaugranas iban seis arriba dominando la situación, pero entre el árbitro y la sólida mentalidad del conjunto merengue la situación cambió en un final de partido con mucho suspense y mucha polémica (la jugada del partido). De igual forma, en el sexto partido de la final de la NBA, el triunfo parecía asegurado para los Spurs, en el último periodo consiguieron una ventaja de 13 puntos, pero la fuerte mentalidad de los chicos de Spoelstra les guiaron hacia una remontada imposible con triple incluido de Ray Allen en el último suspiro para forzar la prórroga (la jugada del partido).


Popovich y Pascual supieron exprimir al máximo sus recursos para llevar hasta el límite la serie final, y ambos pudieron dinamitar la temporada proclamándose campeones contra todo pronóstico. Sus posibilidades de campeonar radicaban en sentenciar sus respectivas series sin tener que llegar al quinto y séptimo partido, pues el físico y las fuerzas de sus hombres ya no les daban para más. Ganar la ACB en cuatro partidos y ganar la NBA en seis, ahí estaba la clave. Los hombres de Popovich estuvieron a pocas décimas de conseguirlo y quién sabe lo que hubiera ocurrido si los chicos de Pascual hubieran ganado el primer duelo...

Defensa asfixiante y dominio en la pintura (Tomic y Duncan), a partir de estas dos premisas Barça y Spurs pudieron haber ganado la serie, pero al final el físico, la calidad y la explosividad de Miami y Madrid sentenciaron cualquier incertidumbre.

El séptimo partido fue un paseo triunfal para Lebron James. Rudy, en el quinto, fue el máximo anotador de su equipo con 15 puntos pero volvió a evidenciar un nefasto acierto desde la línea de triple: 1/8. Los mejores fueron el Chacho y Reyes.

Bien es cierto que perder la NBA por no hacer falta para desbaratar el triple de Allen parece un grave error de míster Popovich, pero la cultura del baloncesto norteamericano no es la misma que la de la FIBA. Bien es cierto que perder la ACB con un base de calidad que rinde tan por debajo de sus posibilidades (Marcelinho) parece un grave error de míster Pascual, pero todo indica que este no es el director de orquesta que necesita el Barça.

Dos finales para el recuerdo para los amantes del baloncesto donde los puntos de giro se sucedían constantemente en dos guiones de película que bien podrían haber competido para llevarse el Oscar de la Academia.



Próxima parada: Eurobasket 2013 de Eslovenia (Del 4 al 22 de septiembre).

Dallas Mavericks, campeones de la NBA

Los guerreros de Pascual

lunes, 13 de mayo de 2013

Bartzokas, Spanoulis y Hines se cargan al Madrid



El Olympiacos ha hecho historia, llegó a la Final Four como el último en discordia y se ha llevado el máximo cetro continental superando a los dos grandes favoritos: CSKA y Madrid.

Tras la gloriosa época del Maccabi (2004 y 2005) otro conjunto se apunta a la moda de ganar dos Euroligas de forma consecutiva, algo quimérico e impensable en un baloncesto europeo dónde la igualdad es máxima.

La segunda consecutiva y la tercera en la historia de un club que, en la última década, ha vivido a la sombra del Panathinaikos, su máximo rival. Ahora las tornas han cambiado.


Todo parecía decidido al finalizar el primer cuarto, los hombres de Laso empezaron rayando la perfección con su habitual juego vertiginoso y bombardeando la canasta rival sin parar con un altísimo acierto desde la línea de triple. Torbellino "non stop" hasta llegar al 10-27 y con Rudy liderando el cotarro.

Una vez llegados a este punto, a partir del segundo periodo, empezó la clase magistral de Bartzokas con una espléndida gestión de su plantilla y poniendo en práctica una defensa infernal en la que Hines maravilló hasta límites insospechados, tal y como hizo en semifinales. Pero Antic anotó un triple inverosímil (13-27) y a partir de ahí el coraje y el corazón del conjunto heleno entró en acción.

Poco a poco el Olympiacos fue recortando las distancias, los tiradores del Madrid ya no encontraban buenas situaciones de tiro y en el poste bajo, Hines, con su 1´98, era el jefe absoluto, y ni siquiera los 2'17 de Begic intimidaron al jugador total (Hines).

Se llegó al descanso con 37-41 para el 'Laso Team', y aunque Spanoulis estaba desaparecido en combate, Law le cubrió bien las espaldas en su ausencia.

Todo estaba en el aire y en la reanudación Spanoulis decidió que ya había llegado su momento: tres triples consecutivos al iniciar el tercer periodo para empezar a meter el miedo en el cuerpo de los madrileños. Rudy no se rendía, ni mucho menos, y continuó con su particular recital, aunque tan sólo le apoyaban Sergio Llull y el Chacho. Suárez-Begic-Slaughter-Mirotic-Reyes... todos ellos cayeron en las redes de la espectacular defensa de Bartzokas.

Aún así se llegó al último periodo con empate 61-61, y por increíble que parezca, los griegos anotaron 40 puntos en 10 minutos para acabar llevándose la final por 100-88.

Laso puso toda la carne en el asador al inicio del último periodo mientras su rival se guardó a Spanoulis en los dos primeros minutos del desenlace. La jugada le salió perfecta al míster heleno, porque de esta manera su máxima estrella pudo descansar, coger energía, y mientras, los hombres en pista respondieron a las mil maravillas con una estupenda circulación de balón y triples providenciales. Sloukas y Perperoglou no fallaron y el Madrid empezó a ir a remolque.

Jaycee Carroll, el gran ausente de la Final Four, apareció con un triple marca de la casa para aproximar a su conjunto (70-67) pero la respuesta de Perperoglou fue instantánea (73-67), los helenos estaban "on fire" y un triple desde casi el medio campo de Vassilis Spanoulis acabó de rematar al favorito.

La clave de la final estuvo en la defensa de Bartzokas, con Hines impartiendo justicia, y en un ataque espectacular con una espléndida circulación de la pelota gracias al comandante Spanoulis. Hasta seis jugadores del Olympiacos acabaron con dobles dígitos en anotación: Law (20p), Spanoulis (22p), Hines (12p), Antic (10), Perperoglou (10) y Sloukas (11). Por parte del Madrid tan sólo lo consiguieron tres: Rudy (21p), Llull (14p) y Chacho (17p).

El Madrid echó en falta a Mirotic y Carroll y volvió a evidenciar que necesita un pívot de garantías.



Ríndámonos al actual dominador del viejo continente: OLYMPIACOS.


sábado, 11 de mayo de 2013

Felipón guía al Madrid a la final tras 18 años de ausencia


Batalla épica entre los dos eternos rivales en un choque cargado de alternativas, tanto en el marcador como en el dominio de la situación. Barça y Madrid nos brindaron un maravilloso espectáculo en las semifinales de la Final Four de Londres 2013 en un pabellón idílico pero a la vez desaprovechado por el alto precio de las entradas. Tras la surrealista e inexplicable primera semifinal entre el CSKA y el Olympiacos, los dos grandes de España subieron el listón para ofrecernos una guerra de trincheras con un final incierto, digno espectáculo de una Final Four.

Siempre había respuesta del equipo que iba a remolque a la espera de que su rival hiciera lo propio con una nueva alternativa. El primer periodo fue de los azulgranas con un dominio total de todas las facetas: liderados por la dirección de Marcelinho, impusieron el ritmo lento de basket control que tanto necesitaban los chicos de Pascual para mantener amordazado el vendaval madridista, controlaron el rebote y jugaron para Tomic bien cerca del aro para que rematara la faena con su exquisita calidad.

En el segundo cuarto las tornas cambiaron, el Madrid impuso su ritmo endiablado con finalizaciones rápidas en ataque y a la vez con el control del rebote ofensivo para conseguir segundas opciones. Además Sergio Llull dio un recital desde la línea de triple para despegar a los suyos en el marcador y para acabar por delante al llegar al descanso.

En la reanudación, otra vez, los papeles se intercambiaron, y el Barça volvía a sacar la cabeza con una defensa asfixiante y sin fisuras, mientras, en ataque, con Navarro anulado, Tomic seguía haciendo de las suyas. Las sensaciones eran inmejorables para los catalanes, e incluso Jawai, con el pie destrozado, entró a pista para dar descanso al pívot croata.

En el último periodo cada balón era una lucha constante y las defensas de ambos conjuntos funcionaban a la perfección achicando los espacios pero todo parecía ir de cara para los intereses blaugranas. Parecía que era la noche de Pascual y los suyos tras un triple de Ingles y un triplazo al límite de la posesión de Marcelinho contra tablero y a la pata coja.

Quedaban 6 minutos para finalizar la batalla y el Barça ganaba de 7, pero en ese instante se fundieron los plomos de un conjunto exhausto y que echó en falta a Mickeal y a un muy decepcionante Lorbek (el pianista fue una parodia de lo que llegó a ser en sus tiempos de gloria). Mientras, en el bando contrario surgió Felipón para convertirse en el gran héroe de la velada con canastas y rebotes providenciales.

Tomic estaba exhausto y no pudo parar la furia de Espartaco, mientras, en ataque, se obcecaron en jugar  un Pick 'n roll con el pívot croata demasiado lejos de la canasta, esa fue la definitiva sentencia de muerte.

Jasikevicius, un experto en la Final Four, tampoco supo jugar bien los minutos cruciales, cuando todo se decidía por pequeños detalles, y ahí el Madrid estuvo pletórico por la gran lucha de Reyes. Un Reyes inmortal  y con un imán para atrapar el balón entre 10 mil brazos bajo una presión brutal. El peso de la historia fue superado por el desparpajo merengue pese a la inoperancia de Carroll y Rudy Fernández.

"La experiencia es un grado" me comentó Rodrigo de La Fuente en el avión a primera hora de la mañana en referencia al Barça... pero, paradojas de la vida, al final decidió el oficio y la experiencia de Felipón.

Final de la Euroliga: Real Madrid vs Olympiacos, la misma final de hace 18 años, el último máximo título continental del conjunto blanco data de aquel 1995, con Sabonis liderando en la cancha de juego y con Obradovic dirigiendo desde el banquillo.

Nada que reprochar al conjunto blaugrana, dieron la cara, se vaciaron y lucharon hasta el final. Tenían a cinco jugadores tocados y la ausencia de Jawai fue determinante (tan sólo disputó apenas dos minutos). Aunque quizás sí que hay algo que no encaja... Lorbek, el jugador mejor pagado de la plantilla dio vergüenza en el partido clave para demostrar el porqué de su status.

Ahora 'El Pianista' está en el punto de mira.

Tomic, Lampe y el juego interior del Madrid

viernes, 1 de marzo de 2013

Tomic, Lampe y el juego interior del Madrid


El Real Madrid, actual líder de la ACB con 21 victorias y una sola derrota, es uno de los equipos de moda en Europa, su juego enamora, un regalo para el espectador, y ya figura como un serio candidato para levantar en Londres la copa de la máxima competición continental.

Con Rudy Fernández el equipo ya tiene al líder que le faltaba para apuntalar un perímetro de ensueño junto con Llull, Sergio Rodríguez y Jaycee Carroll, sin contar a Mirotic (falso pívot). En cambio, en el juego interior, el 'Laso Team' ofrece ciertas dudas.

Mirza Begic (2'16), Rafael Hettsheimeir (2'08), Marcus Slaughter (2'04) y el incombustible Felipe Reyes (2'04), estos son los cuatro gladiadores que se han de pelear en la zona para capturar rebotes, intimidar y hacerse un hueco en la pintura para anotar. Ninguno de estos cuatro gigantes es una estrella, al contrario, son cuatro currantes y basta, algo que ya le va bien a un equipo empeñado en jugar por fuera.

¿Cuál es el problema? A priori la plantilla está perfectamente compensada para el estilo de juego que desarrollan los hombres de Laso, un juego electrizante donde el físico y el tiro exterior se combinan a la perfección. Aunque a la práctica, pese a la inmaculada trayectoria, se forman diversos interrogantes.

El partido de Copa contra el Barça Regal ya ofreció ciertas pistas... ¿Qué pasará en el próximo partido a vida o muerte contra un coloso europeo? ¿volverán a relucir las vergüenzas de un juego interior donde Reyes sigue siendo el mejor?

Hablando claro, Begic y Hettsheimeir están lejos de competir con los mejores pívots de Europa y cuando todo se decide por pequeños detalles es prioritario controlar todos los aspectos del juego. ¿Se imaginan al Madrid actual con los actuales Tomic y Lampe? sería el equipo perfecto, pero ambos se marcharon con malas sensaciones y por la puerta de atrás de un club que les despreció; Ahora ambos son referencia en Europa y buque insignia de Barça y Baskonia respectivamente.

Especial resquemor debe producir el caso Tomic (muy diferente al caso Lampe). El pívot croata de 26 años ha pasado de eterna promesa a referencia absoluta del juego interior en Europa, su calidad no tiene límite, y lo ha conseguido en el Barça, bajo las órdenes de Xavi Pascual. En la pasada temporada militaba en el club merengue tras llegar en 2010, y pese a promediar unos números muy buenos se le tildó de blando y se le culpó de la estrepitosa derrota en la final de la ACB 2012 contra el mismo Barça. El club le dio la espalda en vez de creer en sus posibilidades y Tomic, una vez de blaugrana, se cobró su particular venganza con una actuación espectacular en los cuartos de final de la Copa del Rey 2013, un partido antológico.

PD: Slaughter: "Iremos a Londres y ganaremos la Final Four de este año".


All in for Ante Tomic