jueves, 20 de mayo de 2010

La final del Bernabéu


Dentro de dos días se disputará la final de la Champions League en el Bernabéu. Inter y Bayern son justos finalistas y el que gane se coronará con el triplete (Liga, Copa y Champions). El destino es caprichoso y ha querido cruzar en el camino a Mourinho y Van Gaal. Dos entrenadores especiales que no dejan indiferente a nadie y que despiertan amores y odios por igual. Mourinho compartió tres años con Van Gaal en el banquillo del Barcelona en su etapa de formación. Fue el último paso antes de empezar su carrera como primer entrenador de equipos de élite. Durante esos años ganaron dos Ligas y una Copa del Rey. Ahora se verán las caras como rivales en dos equipos que proponen ideas de fútbol bien diferentes.

Van Gaal continúa con su juego de ataque ensanchando el campo por las bandas y con extremos especializados. El hándicap del equipo bávaro es la ausencia de Ribery pero por la otra banda estará Robben hipermotivado. El holandés tendrá ganas de lucirse ante el mundo y de demostrar en el feudo blanco toda su categoría.

En el otro banquillo tenemos a Mourinho, el estratega por excelencia. Se adapta a sus jugadores perfectamente y practica una filosofía de juego versátil, según la situación y la plantilla que tiene. Una cosa es segura, el derroche físico de sus pupilos va a ser brutal. Nadie como él consigue sacar ese plus de sacrificio que tanto cuesta ver en algunos equipos. Es un motivador nato. Lo pudimos ver con el Oporto, el Chelsea y ahora el Inter.

El Bayern no tiene un medio del campo de mucho toque así que el que sea más fuerte en la medular seguramente se va a llevar el duelo. En esa misión de ser el más fuerte sobresale la figura de Sneijder. El holandés ha sido pieza clave para clasificar a su Inter en la final y seguro que también querrá demostrar a todo el madridismo su gran clase futbolística.

Parecía que iba a ser la final del Barcelona pero ahora nos encontramos en un escenario igualmente atractivo y morboso. Está claro que a todo barcelonista aún le duele la eliminación contra el Inter pero el fútbol no es una ciencia exacta. ¿O sí? Mourinho podrá respondernos después del partido ya como entrenador del Madrid y con su primer éxito o fracaso, en la que será su casa de ahora en adelante.

Wembley y Santiago Bernabéu, territorios sagrados

lunes, 3 de mayo de 2010

Cuentas pendientes



La Final Four de 1996, disputada en París, será siempre recordada por el tapón de Vrankovic a Montero. Sin duda, representa la derrota más amarga de toda la historia del básquet blaugrana. Quedaban 5 segundos cuando el Barça recuperó la pelota después de que Giannakis se cayera al suelo. Montero, en contraataque, recibió el balón para meter la canasta que daría por primera vez la ansiada copa de Europa pero Vrankovic, en un sprint increíble, taponó la bandeja del jugador español.

Cuando el Barça recuperó la pelota, el cronómetro dejó de contar para que los griegos tuvieran la posibilidad de otro ataque en caso de canasta blaugrana. Por otra parte, el tapón fue ilegal ya que el balón había tocado antes el tablero. Las dos irregularidades fueron tan flagrantes que la propia FIBA manifestó que el Barcelona era el ganador ’moral’ de la competición. ¿Sirvió de consuelo? Por supuesto que no, pero se demostró la increíble presión que había para que el Panathinaikos ganase. Hasta entonces ningún equipo griego había ganado la copa de Europa y en los dos últimos años la habían ganado Joventut y Real Madrid justamente contra otro equipo heleno, el Olympiakos.

Ese año el Panathinaikos apostó fuerte para la consecución del máximo título continental. Construyeron un equipo campeón bajo la batuta del gran Bozidar Maljkovic con jugadores consagrados como Dominique Wilkins. La retirada del mítico Giannakis añadía aún más presión para que los griegos se hicieran con el triunfo final.

Este año, por el contrario, el Barcelona tiene la gran oportunidad de desquitarse de ese infausto recuerdo y de paso vengarse de otras cuentas pendientes.

La ‘Final Four’ 2010 se disputa en París y el Barça parte como gran favorito con una plantilla muy competitiva y un juego de equipo espectacular. En el ‘Top 16’ eliminó al Panathinaikos ganándolos en su propio feudo de manera incontestable. En las semifinales de la Final Four se enfrentarán al todopoderoso CSKA de Moscú, verdugo en Praga 2006 y Berlín 2009 en otras sendas semifinales. Si pasan a la final, lo más seguro es que se encuentren al Olympiakos de Papaloukas y Childress dirigido por el gran Giannakis, ahora entrenador. En 1997 el propio Olympiakos privó al Barcelona de conseguir el trofeo continental en una final en que los griegos fueron claramente superiores.


Si el Barça logra ganar los dos partidos, podrá encumbrar a sus antecesores. Ganar la Euroliga en París sería un buen homenaje para aquel equipo del ’96 donde sobresalían Karnisovas, Xavi Fernández y Galilea. En 1991 también jugaron la final en París pero en ese caso la Jugoplastika de Toni Kukoc pudo con el Barça de Epi, Solozábal y Norris.


El Barça es el equipo con más Final Fours disputadas (diez participaciones) aunque tan solo luce una en sus vitrinas. Con esta ya será la undécima. La ansiedad histórica de no haber ganado ninguna quedó saldada en 2003 con la victoria en el Palau Sant Jordi sobre la Benetton de Treviso. Jasikevicius, Navarro, Bodiroga, Fucka y Dueñas. Parecía imposible volver a tener un quinteto tan bueno pero este año con: Ricky, Navarro, Mickeal, Lorbek y Vázquez se puede volver a repetir la hazaña. Si alguien se merece ganar este trofeo es el equipo catalán pero a un partido puede pasar de todo y no está asegurado nada. El margen de error es mínimo, veremos cómo se desenvuelven los pupilos de Xavi Pascual, la emoción está servida.

Barça Regal y Diamantidis

All in for Ante Tomic